Día Cero (Carta 1)

 El sábado 15 de marzo de 2025, sucedieron varias cosas. Desde recogerte de tu casa, hasta terminar en un lugar temático de The Beatles. Nuestra visita al Lugar de la Memoria, bajar tomados del brazo, estar juntos, muy juntos todo el paseo, secar tus lágrimas, sentir tu coraje por las cosas que sucedieron, todo eso nos unió más. La bendición de Julissa diciendo: Chicos si los trajeron a pasear al LUM AHÍ ES. No pensamos que esa sería la primera bendición para nuestra relación, pero así lo fue. Luego ir a Liverpool sin tener pensado el lugar, llegando porque el universo empezó a conspirar para decirnos que “si pasa, pues que pase, que no importa lo que piensen o digan los demás”. Eso para mí fue una señal, se empezaba a responder a la pregunta ¿Stefany es la mujer que tanto esperé?

Antes de ese 15, imaginar una relación más allá que la amical era como hacer un castillo de arena: Las voces en mi cabeza disparaban a matar contra esa posibilidad. Ese día, esas voces empezaron a disiparse y empezó a crearse una respuesta: Sí, ella es la mujer de tu vida.

Desde ese día, vuelves en cada sueño que tengo y empiezo a caer, cada vez más profundo, en tu amor. Sé que tardó un buen tiempo encontrarnos, pero desde esa día se empezaron a formar tantos momentos felices, que estoy olvidando los momentos tristes.

Luego vino el domingo, donde tuviste el concierto de Tierra Santa e increíblemente estuviste escribiéndome buena parte del concierto. Ese día pensé que perdería algunas horas de comunicación contigo, pero igual estaría atento a cualquier cosa que necesitaras. Quería acompañarte, pero también sabía que necesitabas sanar sola. Sanar sola por última vez, pues en las siguientes siempre sujetaré tu mano, si así me lo permites.

Con el concierto, llegó la madrugada del lunes, donde no dormiste nada y conversamos prácticamente toda la madrugada, esclareciendo cada vez más nuestros sentimientos. Era inevitable que al día siguiente vaya a  recogerte al trabajo, seguir conversando, seguir dando chispazos de amor. Y así fueron avanzando las cosas ese día, conversar, preguntarnos que dirían nuestros amigos, tomarte con fuerza de la mano, entrelazar nuestros dedos… comenzar con esas pequeñas muestras de un sentimiento que si bien ya estaba allí, se moría por salir, se moría por decir “te quiero Stefany”, pero más que eso: “”te amo Stefany”.

Cuando subimos al taxi, abrazarte, seguir acariciandote, ir conociendo la suavidad de tus manos, la hermosura de tu piel, perderme en tus ojos marrones, perderme por primera vez en tu mirada que me decía todo y yo aún seguía sin creer, aún sin creer que era yo el hombre más afortunado de que Stefany me mirara así. Después de ello, entramos en el debate de si te gustaría o si te verías bien con algún tipo de cabello en especial, ya te había dicho muchas veces que me gustabas y que me gustas de cualquier forma. Sin embargo, nunca te lo había dicho mirándote de frente a los ojos marrones; y esa fue mi oportunidad. Te dije que me gustas con cualquier tipo o forma de cabello que elijas, pero me quedé corto, Stefany tú me gustas en cada faceta tuya y voy a procurar en demostrártelo todos los días, como bien dices, en reafirmarlo.

Esa confesión, no podría acabar de otra manera que besándonos, correspondiendo y liberando las cadenas que suprimían ese sentimiento que estaba allí dentro nuestro, esperando el momento preciso para fluir, para converger y llegar al corazón del otro, llenar nuestras almas de tranquilidad, felicidad, convirtiéndonos en el lugar seguro del otro, pero no solo como mejores amigos, sino como dos personas absolutamente enamoradas.

El universo conspiró nuevamente. De mil posibilidades, empezó a sonar “How deep is your love?” Como para cerrar nuestro primer beso, el que inició nuestra historia de amor. Ese “amor bonito” que tanto soñamos, buscamos y que ahora encontramos. ¿Qué tan profundo es mi amor? Es tan grande como la distancia entre el cielo y el mar, sí, esa que no se puede medir.

Al día siguiente, nos seguimos viendo. Es inevitable extrañarnos, decirnos “te amo” mil veces al día no es suficiente. Necesitamos demostrarlo siempre, con acciones, con miradas, con caricias. Nuestro amor es así de correspondido, así de fuerte, así de intenso. Hemos pactado dejar la desazón, la dejadez y disfrutar este amor.

Estoy listo para amarte, sin olvidarme de mí, de nuestras metas, de todas esas cosas que nos enamoraron tanto en lo profesional como en lo personal. Darte todas las noches mil besos y decirte, si no lo sabías, que eres el amor de mi vida, que eres la mujer de mi vida y quiero decírtelo siempre, por todos estos años en los que no te dije, por todos estos años en los que no estuve a tu lado físicamente, sí puedo asegurarte que de alguna u otra manera mi alma se encargaba de estar presente, para que no desfallecieras, acompañando sin que lo superas. Y tú siempre estuviste en mis días, en las buenas, en las malas, en las peores. Por eso, tenemos una frase que nos identifica “Siempre en la luz y, sobretodo, en la oscuridad”.

Esta frase es muy significativa pues implica muchas cosas. Entre ellas, reafirmar que nos amamos, abrazar nuestras cicatrices y sanar las heridas que aún estuviesen abiertas. Cuando sobre piensas, siempre voy a intentar calmar tus emociones, darte seguridad, dejar todo por ti, incluso correr por ti… porque eres la mujer de mi vida y si no lucho por ti, te perdería, mis dichos no serían acciones. Eres mi universo Stefany.

Sé que todas estas cosas en buena medida ya las dicho antes, pero considero necesario que queden plasmadas y guardadas para siempre en Internet. Como el gato registrador que tenemos entre los stickers, que quede registrada nuestra historia, nuestro amor.

Alguna vez te dije que tenía muchas cosas guardadas para la mujer de mi vida. Ahora que sé que eres tú, ya puedo ir escribiéndote todas las cartas que imaginé. Esta es la primera de ellas. Eres muy fácil de amar, de querer. Gracias por elegirme como tu amor bonito, gracias por todo lo que me das, gracias por enamorarme todos los días, gracias por iluminarme todos los días, gracias por enseñarme a amar mejor.

Una de las cosas que guardé para la mujer de mi vida, fue un diálogo de una serie que me gustó mucho (basada en Sherlock Holmes). Al actor principal, le preguntan qué tanto le gusta ella:

What was she like?

To me… The woman

To me, she eclipsed and predominated the whole of her gender

Elementary, Season 1, Episode 23

Stefany, para mí, tú eres La mujer, para mí, eclipsas y predominas sobre todo tu género.


Pd: TE AMO





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