En la madrugada del 29 de noviembre de 2025 (Carta 7)
Mi Stefany, Hoy, al verte entrar a los preparativos de la operación, sentí una mezcla de miedo y esperanza. Miedo porque cualquier posibilidad de perderte me quiebra el alma; esperanza porque sé que mejorarás. Al culminar la operación, luego de dos horas, sentí alivio y orgullo. Alivio porque la operación salió bien y ese dedito volverá a sandunguear; orgullo porque, una vez más, demostraste la fortaleza de quien enfrenta lo inesperado con valentía y puedo dar fe de que así lo haces. Sé que ninguna palabra borra el susto o las molestias, ni acelera a la fuerza el tiempo de recuperación. Pero quiero que recuerdes esto: no estás sola. Estoy aquí en cada paso —como ahora, mientras escribo estas líneas a pocos metros de ti, aguardando que amanezca para llevarte a nuestro hogar— sosteniéndote con la misma ternura con la que tú me cuidas Sé que en esta oportunidad es distinto, si bien lloramos, también reímos. Siento que has desarrollado una capacidad para sonreír aun cuando todo ...


%2000.55.51.png)
